sábado, 24 de enero de 2015

Fito estrógenos en el cultivo de soya.

UNIVERSIDAD ESTATAL DE BOLÍVAR





FACULTAD DE CIENCIAS AGROPECUARIAS RECURSOS NATURALES Y DEL AMBIENTE
ESCUELA DE INGENIERÍA AGRONOMICA.

MATERIA: FITOPATOLOGIA APLICADA.


                                                       TEMA: SOYA. (Glycine max)

DOCENTE: ING. MARCELO ROJAS.


ESTUDIANTE:

ALVARO XAVIER PAZMIÑO G.


GUARANDA - ECUADOR
                                                                             2014




INTRODUCCION
La soya (Glycine max) es una especie de la familia de las leguminosas (Fabaceae) cultivada por sus semillas, de medio contenido en aceite y alto de proteína. El grano de soja y sus subproductos (aceite y harina de soja, principalmente) se utilizan en la alimentación humana y del ganado. 
Esta especie es originaria de China y su nombre (soy) proviene del Japón. Se comercializa en todo el mundo, debido a sus múltiples usos. 
El cultivo de la soja esta ampliamente difundido a lo largo del planeta. Los cuatros países con mayor producción de soja son Estados Unidos, Brasil, Argentina y China. China es el principal consumidor de soja a nivel mundial destinándola a alimentación de pollos y cerdos. 
Las plantas son auténticas fábricas de productos químicos, ya que durante el proceso de crecimiento y maduración sintetizan miles de substancias diferentes. De hecho, hasta hace poco la mayoría de los medicamentos se obtenían de las plantas y, aún hoy día, sustancias como la cafeína, cocaína y morfina siguen obteniéndose de las mismas.
Los alimentos vegetales también contienen muchos productos químicos diferentes; algunos se conocen con los nombres de carbohidratos, proteínas, grasa y vitaminas, es decir, los denominados nutrientes, ya que son necesarios para un metabolismo normal del organismo. Además de estos componentes, estos alimentos contienen otras substancias, conocidas con el nombre de fitoquímicos y que no se consideran nutrientes. Muchas carecen de actividad conocida en el organismo, pero otras pueden ejercer acciones perjudiciales (colesterol, purinas, ácido oxálico, antinutrientes, etc.) o también acciones beneficiosas.
La mayoría de los efectos de los fitoquímicos no se ha estudiado en profundidad, aunque actualmente se esta investigando muy activamente en este campo. Se piensa que muchos de ellos pueden tener efectos beneficiosos, especialmente en la prevención de algunas enfermedades como la arteriosclerosis o el cáncer.
Un tipo especial de fitoquímicos que se encuentran en la soja y productos derivados de la misma como el tofu, así como en algunos granos integrales de cereales o en las semillas de linaza, son los fitoestrógenos. Dentro de los fitoestrógenos se incluyen varias substancias diferentes como isoflavonas, coumestanos, lignanos o genisteina que comparten una estructura química similar a los estrógenos.
Acciones de los fitoestrógenos
Estas substancias tienen una importante actividad antioxidante y también acciones similares, aunque considerablemente más débiles, que los estrógenos u hormonas sexuales femeninas. Esta peculiar acción “hormonal” confiere a los fitoestrógenos algunas características muy interesantes en la prevención y tratamiento de algunas enfermedades, por lo que han sido probablemente los fitoquímicos más estudiados.

Fitoestrógenos y cáncer de mama
A los fitoestrógenos se les han atribuido varias acciones beneficiosas, y quizás la más importante sea la posibilidad de disminuir el riesgo de cáncer de mama. Desde hace tiempo se sabe que las poblaciones con elevado consumo de soja, como las de China y Japón, tienen un riesgo pequeño de desarrollar cáncer de mama, pero cuando emigran a países como Estados Unidos este riesgo aumenta hasta llegar en dos generaciones a igualar al de la población americana.
Esta modificación del riesgo de sufrir cáncer de mama fue atribuida durante muchos años al menor consumo de grasa en estas poblaciones residentes en Asia, pero los últimos estudios epidemiológicos han descartado esta posibilidad, creciendo la hipótesis de que el consumo de soja, por su contenido en fitoestrógenos, puede disminuir este riesgo.
Se ha demostrado en repetidos experimentos con animales que los fitoestrógenos impiden o disminuyen el desarrollo de cáncer de mama, pero los tumores experimentales en los animales son bastante diferentes a los tumores en personas y aunque, hoy por hoy, no se dispone de demostración inequívoca de que los fitoestrógenos disminuyan el riesgo de padecer cáncer de mama, los estudios en el laboratorio, en animales o los estudios epidemiológicos en diferentes poblaciones apoyan esta hipótesis. En cualquier caso, una dieta con soja o sus derivados es una dieta sana y sin efectos nocivos en las poblaciones que la consumen.
Aunque no hay una clara demostración científica, las dietas macrobióticas, que incluyen entre sus alimentos la soja y los productos derivados, se han relacionado con menor incidencia de cáncer de mama, próstata y colon, e incluso con mejor respuesta al tratamiento de algunos tumores. Este efecto también se ha atribuido a los fitoestrógenos.
Fitoestrógenos y cáncer de próstata
El cáncer de próstata con manifestaciones clínicas también presenta una frecuencia 10-15 veces superior en Estados Unidos que en Japón. Los fitoestrógenos de la soja inhiben el crecimiento de las células de cáncer de próstata en cultivos y disminuyen las lesiones precancerosas en la próstata de los ratones y ratas.
En los pacientes con este tipo de cáncer con metástasis, se utilizan los estrógenos para retardar su crecimiento, por lo que se sospecha que los fitoestrógenos también puedan contribuir a disminuir la aparición de este tumor y controlar su progresión.
En algunos estudios epidemiológicos en poblaciones orientales se ha encontrado que el consumo de tofu disminuye el riesgo de cáncer de próstata.

Fitoestrógenos y osteoporosis
Los estrógenos (hormonas sexuales femeninas) juegan un papel importante en el depósito de calcio en el hueso, y los fitoestrógenos de la soja, por una acción similar, pueden favorecer el contenido de calcio en el hueso y prevenir la osteoporosis en las mujeres.
La ipriflavona es una sustancia sintética con estructura química similar los fitoestrógenos y que al metabolizarse en el organismo produce fitoestrógenos idénticos a los de la soja. Esta sustancia aumenta la calcificación del hueso, por lo que se piensa que los fitoestrógenos también pueden compartir este efecto.
En ratas también se ha demostrado que los fitoestrógenos aumentan el calcio óseo con una potencia similar a los estrógenos, y algunos estudios en mujeres postmenopáusicas también demuestran un aumento en el contenido de calcio óseo con el consumo de unos 40 gramos de proteínas de soja. Esta cantidad es algo elevada y difícil de alcanzar tomando alimentos naturales procedentes de la soja.
Fitoestrógenos y síntomas de la menopausia
Los derivados de la soja también se han demostrado útiles en el tratamiento de los sofocos, que sufren algunas pacientes tras la menopausia, en quienes no eliminan los síntomas pero reducen su frecuencia. Aunque los fitoestrógenos pueden ser útiles en estos casos, y, además, gozan de la aureola de “remedio natural” hay que recordar que el mayor efecto en la prevención de los sofocos y osteoporosis se consigue con la administración de estrógenos, que se obtienen de una fuente tan natural como la orina de yegua.
Fitoestrógenos y colesterol
Los fitoestrógenos también ejercen un efecto favorable sobre el colesterol ya que descienden el nivel de colesterol LDL (colesterol malo) y suben el del colesterol HDL (colesterol bueno) y, además, en monos previenen el desarrollo de arteriosclerosis.
Otros efectos de los fitoestrógenos
EL único efecto nocivo encontrado en animales que ingieren grandes cantidades de fitoestrógenos es una disminución de la fertilidad. Este efecto no se ha detectado en humanos y de hecho las poblaciones china y japonesa, que toman mayores cantidades de fitoestrógenos, no se caracterizan por una menor fertilidad.
Aunque la mayoría de los estudios indican que la soja, el tofu y otros productos derivados de ésta pueden tener estos beneficios, probablemente mediados por los fitoestrógenos, no hay suficiente base científica para recomendar el uso de suplementos de fitoestrógenos o extractos de soja. Estos productos, al igual que las vitaminas, lo mejor es tomarlos en la forma natural de los alimentos en los que se encuentran y no dentro del envoltorio de una cápsula.

La soja contiene isoflavonas, un tipo de fitoestrógenos con acción antioxidante y a las que la soja debe parte de sus propiedades. Durante el periodo fértil de la mujer, la exposición excesiva a los estrógenos humanos (hormonas sexuales femeninas) constituye uno de los factores de riesgo para desarrollar cáncer de mama así como cualquier otro tipo de cáncer dependiente de hormonas como el cáncer de endometrio o de útero. Si estas hormonas humanas están presentes en niveles demasiado elevados, pueden provocar la división de las células, seguido de un crecimiento incontrolado de las mismas que podría dar lugar a la aparición de un tumor maligno.
Los fitoestrógenos que contiene la soja son estrógenos de origen vegetal. Su forma y estructura es similar a la de los estrógenos humanos, pero poseen una acción más débil sobre las células. El interés que ha despertado la soja se debe por tanto a la posibilidad de que los fitoestrógenos sean susceptibles de reducir el riesgo de una división celular descontrolada. Además se conoce su posible capacidad para tratar o prevenir otras enfermedades y trastornos en los que intervienen los estrógenos como la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares o los síntomas relacionados con la menopausia.
Datos obtenidos en diferentes estudios han comprobado que países como Japón en los que el consumo de soja está muy extendido (se ingiere entre 20 y 50 miligramos de fitoestrógenos al día), el riesgo de padecer cáncer de mama es de cinco a ocho veces menor que en los países de Europa occidental como España, donde el consumo de estas sustancias ronda el miligramo diario.
Existen otros alimentos que poseen fitoestrógenos entre los que se encuentran las legumbres. Éstas contienen cantidades apreciables de fitoestrógenos aunque son bastante inferiores a las presentes en la soja. El té y el ginseng también contienen fitoestrógenos. Sin embargo en el caso del ginseng conviene no abusar de su consumo ya que su exceso puede provocar la aparición de diversos efectos secundarios entre los que se encuentra el hiperestrogenismo (aumento de estrógeno en la sangre).
Cómo incluir la soja en la dieta
La soja es una legumbre y por tanto se puede preparar hervida como si se tratara de un plato de lentejas o de garbanzos. Sin embargo, el mercado cada vez ofrece una mayor variedad de productos derivados de la soja que hacen más numerosas las posibilidades de incluirla en la dieta.
El tofu es la cuajada de la leche de soja. Su sabor es neutro y puede emplearse como ingrediente para las ensaladas o para elaborar platos tan variados como hamburguesas, tortillas, empanadillas... 
El miso, un fermento elaborado con soja y sal marina, es un buen acompañamiento para un plato de arroz. 
El tempeh, procedente de la fermentación de los granos de soja, posee una textura compacta que hace posible que pueda prepararse a la plancha, frito, al vapor, estofado, al microondas, rallado o incorporado en una sopa. 
El seitán es un derivado de la soja con un aspecto muy similar al de la carne por lo que en muchos casos recibe el nombre de "carne vegetal". De hecho, las posibilidades que el seitán ofrece en la cocina son casi tan numerosas como las de la carne, ya que puede prepararse frito, empanado, etc, y acompañarlo de guarnición como si se tratase de un filete.
Existen también otros productos derivados de la soja como el batido de soja o el tamari (salsa de soja) que resultan muy sencillos de incluir en la alimentación. El batido puede consumirse del mismo modo que la leche de vaca, y el tamari resulta muy agradable en sopas y guisos siempre que se utilice en su justa medida ya que posee un sabor bastante intenso.
En el mercado se pueden encontrar diferentes productos como yogures o zumos que incorporan soja en su composición, sin embargo las cantidades de soja que contienen son muy pequeñas. Por tanto, si se desean obtener los beneficios que ofrece la soja lo más conveniente es recurrir a la soja como tal y a sus derivados.
Normalmente asociado a la soja escuchamos dos terminos con nombre extraño y contradictorios efectos sobre nuestro organismo, los fitoestrógenos y las isoflavonas. Para simplificar un poco las cosas diremos que las isoflavonas son un tipo de fitoestrógenos.
Primero veremos qué son los fitoestrógenos a nivel genérico y después veremos concrétamente las propiedades de las isoflavonas que son los fitoestrógenos de la soja.
Los fitoestrógenos
Los fitoestrógenos son compuestos químicos no esteroideos, que se encuentran en los vegetales pero son similares a los estrógenos humanos, y con acción similar (efecto estrogénico) u opuesta (efecto antiestrogénico) a éstos
Estos compuestos son principalmente flavonoides. Los mejor conocidos son las isoflavonas que se encuentran habitualmente en la soja y en el trébol rojo.  El lignano también es un fitoestrogeno importante aunque no es un flavonoide.
Para ejercer su acción beneficiosa sobre el organismo, deben ser alterados por la flora intestinal y luego metabolizadas y transformadas a nivel hepático.

Parece que se van aclarando los terminos, los fitoestrógenos son como los estrógenos pero procedentes de las plantas (el prefijo fito- viene del griego "phytón", que significa vegetal). Pero, ¿qué son los estrógenos?
Los estrógenos son hormonas sexuales esteroideas (derivadas del ciclopentanoperhidrofenantreno) de tipo femenino principalmente, producidos por los ovarios y, en menores cantidades, por las glándulas adrenales.
Es curiosa la definición de estrógeno del diccionario de la R.A.E.:
Estrógeno.
(De estro y ‒́geno). Sustancia que provoca el estro (‖ celo de los mamíferos).
Resumiendo y simplificando un poco: los fitoestrógenos son como las hormonas sexuales femeninas pero procedentes de las plantas.
La actividad estrogénica de los fitoestrógenos fue descubierta en 1946 al investigar la "enfermedad del trébol", en la que las ovejas australianas quedaban estériles al ingerir grandes cantidades de trébol rojo.
Las funciones de los estrógenos son:
Los estrógenos inducen fenómenos de proliferación celular sobre los órganos, principalmente endometrio, mama y el mismo ovario. Tienen cierto efecto preventivo de la enfermedad cardiovascular y, sobre el endometrio, actúan coordinadamente con los gestágenos, otra clase de hormona sexual femenina que induce fenómenos de maduración. Los estrógenos presentan su mayor concentración los primeros 7 días de la menstruación.
Los estrógenos actúan con diversos grupos celulares del organismo, especialmente con algunos relacionados con la actividad sexual, pero también con el cerebro, con función endocrina pero también neurotransmisora.
Al regular el ciclo menstrual, los estrógenos afectan el tracto reproductivo, el urinario, los vasos sanguíneos y del corazón, los huesos, las mamas, la piel, el cabello, las membranas mucosas, los músculos pélvicos y el cerebro. Los caracteres sexuales secundarios, como el vello púbico y el axilar también comienzan a crecer cuando los niveles de estrógeno aumentan. Muchos de los sistemas orgánicos, incluyendo los sistemas musculoesquelético y cardiovascular, y el cerebro, están afectados por los estrógenos.
Debido a su relación con el crecimiento celular:
En el desarrollo de la mayoría de los casos de cáncer de mama juegan un papel fundamental las hormonas, en especial los estrógenos.(fuente Enciclopedia Libre Universal en Español)

Aunque hay muchos cereales y plantas que contienen fitoestrógenos, como los lignanos (en las semillas de lino, cereales integrales,  legumbres), los cumestanos (en la alfalfa, lentejas, frijoles), los indoles (en las verduras de la familia de la col), las más estudiadas son las isoflavonas (los flavonoides de la soja, trébol rojo, te verde y negro, uva) ya que son las más parecidas a los estrógenos producidos por nuestro organismo. La soja destaca en especial por su alto contenido en isoflavonas (100gr de soja contiene 300mg de isoflavonas).
En 1923, Allen Doisey describe productos derivados de las plantas con actividad estrogénica, entre los cuales están las isoflavonas de soja. Las isoflavonas son sustancias diferentes a los esteroides endógenos humanos con capacidad de unirse a los receptores estrogénicos. Sus más importantes son genisteína y daiceína
Se pueden clasificar como moduladores selectivos de los receptores de estrógeno.
Son compuestos no esteroideos con actividad 100 a 1000 veces menor que el estradiol.
Es decir, que los fitoestrógenos tienen una acción mucho menor que los estrógenos reales (el estadiol es un estrógeno).
Pero para entender realmente la clasificación de las isoflavonas como moduladores selectivos de los receptores de estrógeno debemos conocer qué significa este término:
En farmacología, un modulador selectivo de los receptores estrogénicos (conocido también por el acrónimo MSRE o por el inglés SERM) es un compuesto que se une a los receptores estrogénico de las células, simulando la actividad de los estrógenos en ciertos tejidos, mientras que inhiben su acción en otros.
Es decir, un SERM actúa unas veces como un estrógeno pero otras veces bloquea su acción. Los fitoestrógenos son un tipo de SERM que se conoce como fitoSERM.
Por ejemplo, el Femarelle® (o DT56) es un medicamento de tipo fitoSERM para el tratamiento de la menopausia y la salud ósea que se obtiene a partir de las semillas de soja. De la página web del producto podemos leer:
La combinación única de cumestanos y lignanos en Femarelle® representa una novedosa y efectiva solución. El mecanismo de selección de la acción de Femarelle® le permite actuar como un agonista en los receptores de estrógenos y, por tanto ejercer un efecto favorable sobre los síntomas de la menopausia y la DMO, mientras que un efecto antagonista sobre los receptores de estrógenos en la mama y en el útero. (fuente femarelle.us, traducido automaticamente por Google)

Es curioso que obteniendose el producto de la soja se resalten las propiedades de los cumestanos y lignanos y no las isoflavonas.
Las hormonas
Estamos viendo que las hormonas juegan un papel importante en los efectos de la soja (debido a los fitoestrógenos que contien). A todos nos suenan las hormonas y las relacionamos con el estado de ánimo, el deseo sexual, depresión, menopausia pero no estaría de más conocerlas un poco mejor.
Las hormonas son los mensajeros químicos del cuerpo. Viajan a través del torrente sanguíneo hacia los tejidos y órganos. Surten su efecto lentamente y, con el tiempo, afectan muchos procesos distintos, incluyendo:
v     Crecimiento y desarrollo
v     Metabolismo: cómo el cuerpo obtiene la energía de los alimentos que usted consume
v     Función sexual
v     Reproducción
v     Estado de ánimo
Las glándulas endocrinas, que son grupos especiales de células, producen las hormonas. Las principales glándulas endocrinas son la pituitaria, la glándula pineal, el timo, la tiroides, las glándulas suprarrenales y el páncreas. Además de lo anterior, los hombres producen hormonas en los testículos y las mujeres en los ovarios. (fuente MedLinePlus)
Las hormonas se pueden dividir en dos grandes grupos:
Hormonas peptídicas. Son derivados de aminoácidos, de oligopéptidos o de polipéptidos. En general, este tipo de hormonas no pueden atravesar la membrana de la célula, por lo cual los receptores para estas hormonas se hallan en la superficie celular. Las hormonas tiroideas son una excepción, ya que se unen a receptores específicos que se hallan en el núcleo.
Hormonas lipídicas. Son esteroides o eicosanoides. Dado su carácter lipófilo, atraviesan sin problemas las membranas celulares y sus receptores específicos se hallan en el interior de la célula. Estas hormonas llegan incluso hasta el núcleo de la célula, en el que se encargan de activar o desactivar determinados genes, regulando la síntesis de proteínas

Como hemos visto, los estrógenos, que son hormonas esteroides (y por tanto creadas a partir de colesterol) son lipídicas y pueden atravesar la membrana de las células (formada también a partir de colesterol)
Podemos determinar que hay una relacion muy clara entre estrogenos-colesterol-celulas pero esta relacion se pierde en los fitoestrogenos al no ser esteroides. No se si esto es importante, ya veremos más adelante.
Hasta ahora hemos visto que los fitoestrógenos son parecidos a las hormonas, por tanto su efecto sobre el organismo será similar al de la hormona imitada pero de menor intensidad:
Los fitoestrógenos se colocan en los sitios receptores en células destinadas para estrógeno. Esto da como resultado una estimulación parcial de esos receptores, menos intensos que si se hubiera adjuntado verdadero estrógeno, pero más fuerte que si nada hubiera estimulado esos receptores en absoluto. Esto conlleva a un resultado dual. En mujeres que tienen considerable estrógeno, el alto consumo de fitoestrógenos tiende a ocupar los sitios receptores y mantener lejos al estrógeno real. El efecto neto es reducir la acción general del estrógeno. Debido a que el estrógeno fomenta numerosas formas de cáncer (como el cáncer de mama), esto puede reducir el riesgo de cáncer. Sin embargo, en mujeres que tienen poco estrógeno (por ejemplo, después de la menopausia), el consumo de grandes cantidades de fitoestrógenos tenderá a imitar el efecto del estrógeno faltante, reduciendo síntomas como bochornos.  (fuente CRDAMC)
Llegado a este punto cabe hacer una reflexión. Esto es una reflexión mía y no lo he leído en ningún sitio, por tanto tan solo debe tomarse como una suposición. Hemos visto que los receptores de los estrógenos se encuentran en los nucleos de las células, por este motivo los estrógenos tienen afinidad por los lípidos, para poder atravesar la membrana celular y unirse a los recptores del nucleo. Pero, ¿qué ocurre con los fitoestrógenos?. Parece que sus efectos son similares a los de los estrógenos, pero si no pueden atravesar las membranas de las células porque no son esteroideos (no son solubles en lípidos) no podran actuar sobre los receptores de los estrógenos y de poco les servirá esa similitud. Como he dicho, esto es solo una suposición y no he conseguido desmentirla ni corroborarla aunque sigo en ello. Cuando tenga más información la incluiré.

Los flavonoides y las isoflavonas
Los flavonoides tienen una función protectora y de subsistencia en las plantas (insecticida, protección de los rayos solares, defensa del herbivorismo, atracción de animales, antifungico,), parece pués lógico pensar que podamos usarlos para proteger el organismo de sustancias externas oxidantes como los rayos solares, la polución, sustancias químicas, y muchos estudios que hablan de los beneficios de las isoflavonas van en esa dirección.
Los flavonoides se encuentran en frutas, verduras, semillas y flores, así como en cerveza, vino, té verde, té negro y soja, los cuales son consumidos en la dieta humana de forma habitual [...]. Los flavonoides se encuentran también en extractos de plantas como arándano, gingko biloba, cardo, mariano o crataegus. (fuente: ver 7 en referencias)
Un flavonoide muy conocido es el tanino:
En las plantas cumplen funciones de defensa ante el herbivorismo. Los taninos en general son toxinas que reducen significativamente el crecimiento y la supervivencia de muchos herbívoros cuando se adicionan a su dieta. Además, tienen potencial de producir rechazo al alimento en una gran diversidad de animales.
Como hemos visto al inicio, las isoflavonas (muy abundantes en la soja) son un tipo de flavonoides con características fitoestrogénicas, es decir, de actuar como los estrógenos.
Muchos estudios avalan las capacidades antioxidantes y anticancerígenas de los flavonoides, aunque lo que a nosotros nos interesa en este momento es si las isoflavonas, como flavonoides que son, también comparten estas capacidades, tal como algunos estudios sugieren y otros desmienten.
Tipos de fitoestrógenos
Las isoflavonas, cuyos compuestos son modificados por la bacteria intestinal, son generalmente absorbidas tal como son. Los lignanos, cuyos compuestos son convertidos por la bacteria intestinal, tienen que descomponerse antes de ser absorbidos. Y los coumestanos cuyo componente principal es el coumestrol.

Tipo de Fitoestrógeno
Compuestos comunes
Isoflavonas
Genisteína y Daidzeína
Lignanos
Enterodiol y Enterolactona
Coumestanos
Coumestrol y Metoxicumestrol



Comparación de estructuras químicas

Fuentes alimenticias
Las isoflavonas se encuentran en la soya (fuente principal) y sus derivados, también en lentejas, garbanzos y otras legumbres. Los lignanos son componentes de la pared celular de muchas frutas y cereales como la semilla de lino. Los coumestanos se encuentran principalmente en el trébol rojo, semillas de girasol y alfalfa.
Consulte las cantidades promedias en los cuadros de alimentos de fitoestrógenos. 
Cómo consumirlos
Además de la soya y sus derivados, el hinojo y fenogreco son otras fuentes que contienen altos contenidos de fitoestrógenos. Podemos consumirlos medianteremedios caseros para preparar té de hinojo y té de fenogreco.


Cómo funcionan
Después de consumirlos, su metabolismo se lleva a cabo mediante la hidrólisis bacteriana en los intestinos delgado y grueso. Los que son absorbidos cumplen el circuito entero hepático siendo transportados al hígado donde se combinan con los ácidos glucurónico y sulfúrico.
Luego son conducidos al torrente sanguíneo desde el cual se dirigen y se unen a los receptores estrogénicos (RE alfa y RE beta), tales como los de las células mamarias (RE alfa), a los cuales les transmiten señales de crecimiento y multiplicación así como lo hace el estrógeno, causando aumento de senos.
Por esta razón, los fitoestrógenos pueden clasificarse como Moduladores Selectivos de Receptores Estrogénicos (MSRE). Pero, a diferencia de la hormona, son selectivos de determinados tejidos.







Tipos de soya.

                      
La soja, (Glicine max), originaria y todavía existente en forma salvaje dentro del subgénero Glicine Soja en Japón, China Corea, Taiwan y Rusia, se cultiva y consume en todo el mundo. Cultivada en un ciclo rotacional resulta beneficiosa para el suelo debido al aporte de nitrógeno, sin embargo un monocultivo masivo de soja provoca desequilibrios ecológicos. Se cultiva por la semilla, que tiene un alto contenido proteico de un 40%, siendo el resto de la semilla aceite (20%) carbohidratos (35%) y un 5% restante de cenizas. La mayoría de la proteína de soja es relativamente resistente al calor. Esta estabilidad al calor permite resistir la cocción a temperaturas elevadas a derivados de la soja.
Es la soja una legumbre muy polivalente utilizada en la elaboración de muy diversos productos considerados sustitutos de la carne debido a su alto nivel proteico. El precio de la harina de soja va de hecho, ligado al precio de la harina de pescado aumentado el precio de uno u otro producto según la escasez y la demanda del otro. Entre los muchos productos derivados de la soja se pueden citar el aceite de soja, la leche de soja, la salsa de soja, los brotes de soja, el tofu, el miso, el poroto tausí, la harina de soja y los piensos animales a base de soja.
Son más de tres mil las variedades cultivadas de soja y se clasifican en 10 grupos teniendo en cuenta su ciclo vital que va desde los 90 hasta los 200, siendo la floración muy dependiente de la duración del día. Las variedades que más se cultivan en España son Akashi, Amsoy, Azzurra, Calland, Canton, Gallarda, Katai, Panter, etc.





Tabla 1. Variedades comerciales de soja agrupadas por grupos (Fuente: MAPA, 1973) 
Grupo
Variedades
Ciclo (días)
00
Portage
90-95
0
Merit, Traverse
105-110
I
Chippewa 64, Hark, Wirth
112-118
II
Harosoy 63, Lindarin 63, Amsoy, Corsoy, Beeson
122-128
III
Shelby, Wayne
132-135
IV
Clark 63, Kent, Cutler, Calland
137-147
V
Hill, Dare
152-163
VI
Lee
168-175
VII
Bragg
178-188
VIII
Hampton, Hardee
190-195








BIBLIOGRAFIA